El enfermo imaginario
Esta semana nos acercamos hasta 1673 en la que se data la última comedia del autor francés, el enfermo imaginario.

En ella brilla, quizá como en ninguna otra, la vis cómica de autor francés. La burla contra la ignorancia de los médicos tiene aquí un tono demoledor, en la mejor tradición de la sátira; pero, al mismo tiempo, el retrato maníaco aprensivo, empeñado en estar enfermo a pesar de su vigorosa salud, va más allá de la caricatura para alcanzar el disparate, el absurdo, no exento de comprensión e incluso ternura, que enlaza con las formas más modernas de humor.
La obra gira en torno a un hipocondríaco que teme la intervención de los médicos. Para que los más despistaos que no conozcais oshagais una idea el decorado de la represenación era fijo y no variaba. En el centro había una columna con un cuadro de un personaje famosos, delante hay una silla donde el enfermo se sienta y otras sillas en las que se sientan los demás personajes.

En la columna central hay una chimenea y una repisa donde se dejan las cosas y el atrezzo de la representación. A los extremos es por donde entran y salen los personajes.

Un dato muy reseñable de esta obra, y a al vez irónico es que pocos días después del estreno, en plena representación, Moliere se sintió indispuesto y murió al cabo de unas horas. Y es que existe una leyenda que señala que el dramaturgo encontró la muerte sobre la escena con una vestimenta amarilla. Con esta estraña muerte os dejo hasta la semana que viene!


Giselle Castillo dijo
Hola, me gustó mcho tu web, en especial por las obras de Moliere. Mi favorita es Tartufo el Impostor. Un saludo enorme.
8 Mayo 2007 | 09:15 PM