Su nombre eraCirco Price.Hubo un tiempo en el que en Madrid no faltaron nunca elefantes, malabaristas, equilibristas ni payasos... un tiempo en que en la calle Plaza del Rey había un circo permanente de fama mundial.

Todavía se recuerdan algunas de las grandes figuras que desfilaron por la pista Pricea lo largo de sus cien años de historia. Los Briatore, los hermanos Moreno y los payasos Pompoff y Thedy. Años después también enel Price nuestros adorables y queridos payasos de nuestra infancia Gaby Fofo, Fofito y Miliki nos entretenían cada tarde con sus canciones y fueron los primeros en enseñarnos a conducir:

La idea de abrir en Madrid un circo estable surgió deThomas Price, un acróbata inglés perteneciente a una familia de larga tradición circense. Aunque las primeras funciones se hicieron en el paseo de Recoletos, Price acariciaba el sueño de habilitar un gran teatro que albergase sus representaciones. Sin embargo, Price fallece en 1878 sin poder llegar a ver su sueño cumplido.

Será Willian Parish, casado con la única hija de Price, quien lleve el proyecto a buen puerto. Dos años después de la muerte de su amigo, el Circo Price abre sus puertas en la calle Plaza del Rey. Aunque en menos de un año un gran incendio destruye por completo el edificio, Parish no se da por vencido. Se propone crear el mayor circo del mundo, el más espectacular, el más moderno. Así, el 5 de diciembre de 1880 el Teatro Circo Price reabre sus puertas en un edificio de moderna construcción.

Durante la guerra los bombardeos tiran abajo el edificio, dejandotan sólo la fachada. En 1940 se inicia su reconstrucción y tras treinta años de funciones ininterrumpidas y más de un siglo de historia, el edificio del Price fue derribado en 1970 para ser convertido en un banco. Treinta y siete años después ha vuelto a abrir sus puertas con un nuevo estilo con muchisima calidad en sus actuaciones. El edificio, que también alberga salas de exposiciones, oficinas y aparcamiento, combina elementos originales del pasado industrial de estilo neomudéjar con modernas estructuras como la cubierta de tambor, que es un muro circular de cristal. Lo que era una antigua fábrica de galletas, tras una inversión superior a los 25 millones de euros, se ha rehabilitado y dotado de los más avanzados sistemas técnicos, hasta convertirse en una fábrica de ilusión.

Empieza la función